¿Quién lava los platos?
Cierto joven soñaba con tener una Harley Davidson, asà que decide ahorrar lo suficiente y va a un comercio especializado a comprar su moto. El vendedor le advierte que si la deja afuera mientras llueve puede oxidarse. Asà que le recomienda que siempre tenga un frasco de vaselina a mano para untarle a la moto.
Meses después, el joven se enamora de una chica que lo invita a casa de sus padres. Cuando el joven llega en su moto, antes de entrar, ella le advierte:
-En mi familia hay una vieja tradición, y es que, después de la cena, al primero que hable le toca lavar los platos.
Después de una deliciosa cena el joven se fija en la inmensa montaña de platos sin lavar, mientras todos se sientan en silencio, esperando al primero que hable, pues nadie quiere lavar. Pasan treinta largos minutos y el joven, para acelerar un poco las cosas, toma a su novia y la besa enfrente de todos. Nadie dice ni una palabra. Entonces, decide tomar medidas extremas: toma a su novia, la pone sobre la mesa y tiene sexo con ella. Nadie dice una palabra. Ahora el hombre está desesperado, asà que toma a la suegra y tiene sexo con ella aún mas salvaje que con la novia. Pero nadie dice ni una palabra. El joven está a punto de reventar y no sabe qué hacer cuando, de repente, en la distancia se oyen unos truenos. Su primer pensamiento es proteger la Harley Davidson, asà que saca de su bolsillo la vaselina y, de repente, el suegro grita:
-¡Está bien, hijo de puta! Ya los lavo yo...
Sandalias pakistanÃes
Una pareja de recién casados va a pasar su luna de miel a Pakistán. AllÃ, mientras pasean por el mercado, oyen a un vendedor de sandalias que parece escapado de "Las mil y una noches":
-Vengan, baisanos, vengan a mi humilde diendita, que allà bodrán combrar algo fabuloso -los incita-.
El joven matrimonio entra y allà el vendedor les muestra un par de sandalias a las que les atribuye poder mágico.
-Con ellas, bodrán hacer el amor salvajemente, como gamellos enfurecidos -les dice-.
La mujer se tienta por el comentario del vendedor, pero el hombre, atlético y viril, dice que no las necesita.
-Bruébalas, baisano, no te arrebentirás -insiste el vendedor-.
Como su mujer está cada vez más interesada, el hombre termina por acceder. Y, de repente, apenas se las ha puesto, una mirada feroz se dibuja en su rostro; unas ansias incontenibles, ¡una furia que su esposa jamás habÃa visto! Veloz como una fiera en celo, el joven marido agarra al vendedor paquistanà por las nalgas, le baja los pantalones y se arroja sobre él para violarlo.
-¡Bará, bará, bará, gabrón! -con lágrimas en los ojos grita desesperado el vendedor-. ¡Te las busiste al revés, hijo de buta, te las busiste al revés!
Pedo mañanero
Una pareja llevaba varios años de feliz matrimonio. La única fricción era la costumbre del marido de tirarse un sonoro pedo cada mañana al despertarse. El ruido despertaba a la señora y el hedor la hacÃa toser descontroladamente. Todas las veces ella le suplicaba que dejara de hacerlo, pues le descomponÃa el ánimo por varias horas, pero él seguÃa lanzándolos igualmente. Su argumento era que él no podÃa evitarlo y que además era algo de lo más natural. Ella siempre le sugerÃa que fuera a ver un doctor, pues pensaba que algún dÃa se le iban a salir las tripas.
Entonces, en la mañana del dÃa de navidad, ella se levantó muy temprano a preparar el pavo mientras él seguÃa durmiendo profundamente. Cuando terminaba de aderezarlo, echó una mirada al cesto donde habÃa puesto todos los desechos del animal, y una idea maliciosa se le vino a la cabeza. Tomó el recipiente y subió sigilosamente al cuarto. Con mucho cuidado echó las sábanas para atrás, le bajó los calzoncillos y puso entre sus piernas los intestinos del pavo. Volvió a taparlo y después de un rato escuchó el habitual y estruendoso pedo del marido, seguido por gritos despavoridos y pasos frenéticos hacia el baño. La mujer no podÃa parar de reÃrse. Después de tantos años de sufrimiento habÃa logrado desquitarse en forma tan magnÃfica.
Al rato, y todavÃa aguantando la risa, vio a su marido bajar con los calzoncillos todos manchados y con una expresión de horror en su rostro. Mordiéndose los labios, ella le preguntó que era lo que pasaba. Con lágrimas en los ojos, él respondió:
-Cariño, tenÃas razón, todos estos años estuviste advirtiéndome, ¡y yo sin hacerte caso!
-¿Que quieres decir? -preguntó ella-.
-Bueno, tú siempre dijiste que algún dÃa se me saldrÃan las tripas de tanto tirarme pedos, y finalmente ocurrió. Pero, gracias a Dios, y con un poco de vaselina, ¡pude poner todo de vuelta en su sitio!
Doctor, doctor, que tengo un problema, no se si soy homosexual, y querÃa saber si me puede hacer usted un test.
Bueno, vamos a ver...
El médico le agarra un testÃculo y le dice:
Diga noventa y nueve.
Noventa y nueve.
El medico le agarra el pene.
Diga noventa y nueve.
Noventa y nueve.
El médico le mete el dedo en el cul*
Diga noventa y nueve.
Uno... dos... tres...
Diarios de pareja
Diario de ella:
"El domingo por la noche lo encontré raro. HabÃamos quedado en un bar para tomar una copa. Estuve toda la tarde de compras con unas amigas y pensé que era culpa mÃa, porque llegué un poco tarde, aunque él no hizo ningún comentario. La conversación no era muy animada, asà que le propuse ir a un lugar más Ãntimo para poder charlar más tranquilamente.
Fuimos a un restaurante y él seguÃa portándose de forma extraña. Estaba como ausente. Entonces pensé que serÃa culpa mÃa por el retraso, o quizás algo más serio rondaba por su cabeza. Le pregunté y me dijo que no tenÃa nada que ver conmigo. Pero no me quedé convencida. En el camino de regreso a casa, en el coche, le dije que lo querÃa mucho y él se limitó a pasarme el brazo por los hombros, sin contestarme. No sé cómo explicar su actitud, porque no me dijo que él también me querÃa.
Llegamos por fin a casa y en ese momento pensé que querÃa dejarme. Por eso intenté hacerle hablar, pero encendió la tele y se puso a mirarla con aire distante, como haciéndome ver que todo habÃa acabado entre nosotros. Por fin desistà y le dije que me iba a la cama.
Más o menos diez minutos mas tarde él vino también y, para mi sorpresa, correspondió a mis caricias e hicimos el amor. Pero seguÃa teniendo un aire distraÃdo. Después quise afrontar la situación, hablar con él cuanto antes, pero se quedó dormido. Empecé a llorar y lo hice durante horas hasta que quedé dormida. No sé qué hacer. Estoy casi segura que sus pensamientos están con otra mujer. Mi vida es un autentico desastre."
Diario de él:
"Perdió Cerro. Al menos eché un polvo."
En pleno acto sexual una viejita le dice a su marido:
-Pareces un Celular !
-El Viejo orgulloso dice: Poe qué vieja ... ¿Vibro Mucho ?
-No, al entrar al tunel se te cae la señal...
La virilidad de Hipólito
A los 85 años de edad, Hipólito se casa con Ana, de 35. Ana, de acuerdo con su futuro marido, decide que después de la boda tendrán dormitorios separados. Una vez finalizada la ceremonia y la cena, Ana se prepara para dormir, cuando se escuchan golpes en la puerta. Va a abrir y allà está Hipólito, listo para la acción. Concluido el acto, Hipólito le da un beso de buenas noches y vuelve a su dormitorio.
Después de algunos minutos, Ana oye otros golpes en la puerta, abre y de nuevo se encuentra con Hipólito, listo para la segunda vuelta. Sorprendida, Ana acepta de buen grado, y al final Hipólito le da un cariñoso beso de buenas noches y se va.
Más tarde, Hipólito está otra vez tocando a la puerta, tan fresco como un muchacho de 25 años, listo una vez más. Y asà dos veces mas, Hipólito llamando a la puerta de Ana y, al final, como siempre, dándole un beso de buenas noches y volviendo a su cuarto.
Después de una hora larga, regresa Hipólito por sexta vez como si nada, pero en esta ocasión Ana le detiene:
-Me impresiona que a tu edad puedas hacerlo tantas veces, Hipólito. ¡Realmente eres un gran amante! He estado con hombres con un tercio de tu edad y son totalmente incapaces de seguirte el paso.
Hipólito la mira, desconcertado:
-¿Cómo...? ¿Ya habÃa venido antes?
Toros sementales
Un matrimonio de turismo por España va a visitar una exhibición de toros sementales. El guÃa comienza su explicación con el primer toro:
-Este es un toro de 400 kg. que realiza 4 montas diarias.
La mujer abre los ojos, golpea con el codo a su marido y le dice:
-¿Has oÃdo eso, haragán?
El guÃa continúa:
-Este otro toro, como pueden ver, es más grande. Pesa casi 500 kg. y realiza alrededor de 6 montas diarias.
-¿Has oÃdo eso, flojo? -dice la mujer, golpeando de nuevo con el codo a su marido-.
-Pero este es el verdadero semental -continúa el guÃa-. Pesa 800 kg. y realiza unas 20 montas diarias.
Antes de que su mujer abra la boca el hombre pregunta:
-Perdone, señor, ¿y realiza ese toro las 20 montas con la misma vaca?
-¡Por supuesto que no! Siempre con vacas distintas.
El hombre sonrÃe, codea a su mujer y le dice:
-¿Has oÃdo eso?
Conocerse es cuestión de tiempo
Un hombre conoció a una bella mujer y decidió casarse con ella inmediatamente. Ella alegó:
-Pero no sabemos nada el uno del otro...
El respondió:
-No importa, nos conoceremos con el tiempo.
Ella aceptó. Se casaron y fueron a pasar la luna de miel a un lujoso resort. Cierta mañana, estaban ambos recostados junto a la piscina, cuando él se levantó, subió al trampolÃn de diez metros, realizó una perfecta demostración de todos los saltos que existen y regresó junto a la esposa.
-¡Eso fue increÃble!
-Fui campeón olÃmpico de salto de trampolÃn. Ya te dije que nos conocerÃamos con el tiempo.
Entonces ella se levantó, entró en la piscina y comenzó a nadar a una impresionante velocidad. Después de 40 largos salió y fue a recostarse junto al marido, sin demostrar ningún cansancio.
-¡Estoy sorprendido! ¿Fuiste nadadora olÃmpica?
-No -explicó ella-, fui puta en Venecia y atendÃa a domicilio.
Cuidado con el gorila
Una pareja de esposos están en el zoológico y pasan por la jaula del gorila macho.
-Marcos, ¿sabes que los gorilas son los animales más parecidos al ser humano en cuanto a su comportamiento? Observa: le voy a enseñar un seno, aprovechando que no hay gente, y seguro que se va a excitar al igual que un hombre.
MarÃa le muestra un seno y el gorila se empieza a excitar y comienza a mover las barras de la jaula.
-¿Ves? Ahora me doy cuenta por qué eres asÃ. Los hombres no pueden controlar sus instintos animales, al igual que el gorila.
Marcos le dice:
-Ahora muéstrale los dos, a ver qué pasa.
La mujer le muestra los dos senos y el gorila se excita aun más y se desespera por salir.
-Es increÃble cómo reacciona el gorila. Ahora súbete la falda y muéstrale el trasero, a ver qué pasa.
La mujer se sube la falda y le muestra el trasero, a lo que el gorila, completamente excitado, rompe las barras de la jaula, agarra a la mujer y le empieza a querer quitar la ropa.
-Marcos, ¿qué hago? ¡Ayúdame!
Y Marcos le dice:
-Ahora, explÃcale al puto gorila... que no tienes ganas... que te duele la cabeza... que estás cansada... que estás con dolor de garganta... que hoy tuviste muuuucho trabajo... que tan temprano nooooo... que te entienda como mujer... que estás deprimida... que estás en tus dÃas difÃciles... que estás en tu semana complicada... que solamente te abrace... que estás muy tensa... que tienes que levantarte muy temprano... que hoy te levantaste temprano... que hoy caminaste como china y te duelen los pies... que hoy estás súper regalona y sólo quieres muchos cariñitos... que estaá muy tensa y sólo quieres masajes de relax... que estás con ganas de ver la televisión... que no quieres perderte "Friends"... que hoy fuiste a la peluquerÃa y no puedes moverte... ¡A ver si te entiende!
Autosugestión
Una mujer llegó a su casa y le dijo al marido:
-¿Te acuerdas de esas jaquecas que me daban cada vez que Ãbamos a hacer el amor? ¡Ya me curé!
-¿Cómo? ¿Ya no tienes más dolores de cabeza?
-Mi amiga Mary me indicó un terapeuta que me hipnotizó. El médico me pidió que me pusiese frente a un espejo y repitiera para mà misma: "No tengo más dolor de cabeza, no tengo más dolor de cabeza, no tengo más dolor de cabeza...". Bueno, hice eso y mi dolor de cabeza desapareció.
-¡Qué maravilla! ¡Esto es fabuloso!
La esposa aprovechó la oportunidad y le dijo:
-Mi amor, como últimamente no tienes mucho interés en tener sexo, ¿por qué no visitas a este médico? Tal vez te pueda curar como a mÃ, y tengas ganas nuevamente.
El marido le hizo caso y pidió cita en la consulta de este fabuloso médico. Después de unos dÃas de terapia quiso tener una noche ardiente con su esposa. Comenzó a quitarse la ropa y arrastró a su esposa hasta el dormitorio. La acostó en la cama y le dijo:
-No te muevas, mi amor, ya vuelvo.
Fue al baño y, cuando volvió a la habitación, saltó sobre la cama e hizo el amor con su esposa de una forma muy ardiente, como nunca antes lo habÃa hecho con ella. La esposa, completamente asombrada, le dijo:
-¡Ay, mi amor, fue maravilloso!
El marido respondió:
-¡No te muevas, que ya vuelvo!
Fue al baño, y la segunda vez fue mejor aún que la primera. La mujer no se lo podÃa creer, estaba extasiada con esa maravillosa experiencia.
El marido le dijo nuevamente:
-¡No te muevas, ya vuelvo!
Fue al baño, pero esta vez la mujer lo siguió sin que él se diera cuenta. El marido estaba frente al espejo y repetÃa para sà mismo:
-No es mi esposa, no es mi esposa, no es mi esposa...
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Creado hace 2 años
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chapa dijo hace 1 año y 11 meses
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